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5ª Conferencia del Cairo - Declaración

Campaña Internacional contra EEUU y la ocupación sionista

"Hacia una alianza internacional contra el imperialismo y el sionismo"

Declaración de la Conferencia

La 5ª Conferencia del Cairo se celebra en unos momentos de gran potencial, pero también de muchos peligros. La guerra lanzada por la máquina militar sionista contra el Líbano, con el apoyo de EEUU y de Europa, terminó con una derrota sin precedentes de la entidad sionista [el Estado de Israel] a manos de la heroica resistencia de Hezbolá. Sin embargo, la batalla aún no ha terminado y el cerco que los sionistas y la Administración estadounidense intentan imponer a la resistencia libanesa, con la ayuda de sus agentes locales y utilizando el sectarismo como arma después de que fracasaran sus tanques y aviones, significa que nos enfrentamos a retos importantes que exigen de todos nosotros el mayor grado de solidaridad con la resistencia y de lucha consciente contra el sectarismo.

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En Irak, la feroz resistencia contra la ocupación americana ha empujado a la Administración de EEUU a un callejón sin salida. También aquí la ocupación utiliza su última carta e intenta convertir la batalla contra ésta en un repugnante conflicto sectario entre sunitas y chiítas. La resistencia sólo podrá liberar Irak si evita caer en la trampa del sectarismo y se convierte en un movimiento unificado a nivel nacional, un movimiento que una a chiítas y sunitas contra el ocupante estadounidense.

Y en Palestina, donde la resistencia, bajo el liderazgo de Hamas, ha sobrevivido al asedio del hambre sin sucumbir a las presiones americanas, sionistas y árabes para que reconozca a la entidad sionista, así como a los acuerdos de Oslo. Allí también el enemigo y sus agentes locales han intentado imponer una guerra civil para desviar a la resistencia de sus objetivos y provocar que manos palestinas derramen sangre palestina. A pesar de los acuerdos recientes y de ser consciente de que debe resistirse ante dichos intentos, la resistencia palestina se enfrenta a un reto importante y el asedio no va a ser eliminado si no se reaviva la Intifada y no se reactivan las fuerzas de la resistencia.

Hoy también somos testigos de la escalada en las amenazas militares contra Irán y de la movilización generalizada de la Administración americana para lanzar contra este país un feroz ataque aéreo. Está claro que cuanto mayores son las pérdidas de la Administración estadounidense en Irak, ésta más habla del peligro iraní y de la necesidad de enfrentarse a él. Como siempre, los regímenes árabes “moderados” representan su papel en esta agenda, ya sea en el ámbito logístico-militar o bien mediante campañas en los medios de comunicación con el propósito de aislar al régimen iraní.

Una guerra disparatada de Bush contra Irán tendrá como resultado cientos de miles de víctimas, y probablemente la región y el mundo entero entren en un largo período de guerras y tensiones sin precedentes. Tenemos que unir nuestros esfuerzos para impedir esta guerra demente, organizando protestas, manifestaciones y campañas en todo el mundo.

Mientras que el imperialismo y sus aliados utilizan los sectarismos como arma para dividir y debilitar a la resistencia, los gobiernos europeos y estadounidense, así como sus medios de comunicación utilizan las armas del racismo y la islamofobia para justificar su agresión colonial y buscar la división de los movimientos contra la guerra. Por ello, la lucha contra el racismo antimusulmán es parte integrante de nuestra lucha contra la guerra.

En los países árabes ya no se puede separar la lucha contra el despotismo de la lucha contra la guerra y contra el colonialismo americano y sionista en la región. Los regímenes aliados del imperialismo, especialmente los de Egipto, Arabia Saudita y Jordania, desempeñan un papel fundamental en los intentos de estrangular y sitiar a las resistencias palestina, libanesa e iraquí, a cambio del apoyo estadounidense a sus respectivos despotismos. Por este motivo, toda acción emprendida en los países árabes por la libertad y la justicia representa un nuevo disparo del arma de la resistencia, y cada victoria lograda por la resistencia constituye un terremoto que hace temblar los tronos del despotismo y de la corrupción en nuestra región.

Tampoco se puede continuar separando las políticas de hambre y miseria que imponen estos regímenes a los pueblos árabes, en nombre de la globalización capitalista y del neoliberalismo, del papel que han desempeñado en el conflicto regional. Estos mismos regímenes —que abren sus territorios, sus aguas territoriales y su espacio aéreo al ejército colonial estadounidense— aplican políticas económicas que sólo benefician a los intereses de las gigantescas multinacionales y a un puñado de empresarios locales corruptos. Y todo esto a costa de la inmensa mayoría de la población.

Nos enfrentamos a retos importantes y esperamos que nuestra Conferencia sea un paso cualitativo hacia delante en el camino de aunar esfuerzos entre los movimientos de resistencia y los movimientos nacionales árabes opositores, incluidos islamistas, socialistas, nacionalistas árabes, y el movimiento mundial antiguerra.

Ante todos estos retos, la 5ª Conferencia del Cairo concluye con las siguientes recomendaciones:

I. Apoyar a la resistencia en Palestina, en Irak y en el Líbano

1- Irak

Relacionar las movilizaciones en contra de la guerra en los países colonizadores (EEUU, Reino Unido, etc.) con la que hay en los países que apoyan la ocupación (Egipto, Jordania, Arabia Saudita) y aumentar la presión sobre los gobiernos de dichos países con el objetivo de:

  • Cerrar las bases militares.
  • Poner fin al apoyo logístico a las fuerzas de EEUU.
  • Cerrar las vías terrestres, marítimas y aéreas a las fuerzas de EEUU.
  • Llamar a la formación de frentes nacionales unitarios contra la ocupación y el sectarismo.
  • Intensificar el llamamiento para que se aísle al gobierno títere iraquí (cierre de embajadas, interrupción de visitas, manifestaciones en contra de las visitas que realicen los representantes gubernamentales iraquíes).
  • Exigir que se interrumpa cualquier forma de colaboración en el entrenamiento del ejército y la policía iraquíes bajo la sombra de la ocupación.
  • Organizar ayuda humanitaria (alimentos, medicinas, etc.) para el pueblo iraquí dentro y fuera de Irak (organización de misiones continuadas a Irak).
  • Hacer un llamamiento a todas las partes de la región para que apoyen a la resistencia iraquí y para que se dejen de alentar los enfrentamientos sectarios en Irak.
  • Organizar una manifestación en contra de la ocupación estadounidense de Irak para el mes de marzo de cada año.

2- Palestina

  • Reactivar los movimientos en contra del muro de la discriminación racial, y coordinación entre los mismos.
  • Organizar campañas para romper el cerco impuesto a la población y a la resistencia en Palestina.
  • Convertir las visitas de los políticos que apoyan el sionismo a nivel internacional (Bush, Cheney…) en jornadas de gran movilización.
  • A nivel árabe, reactivar los movimientos que reclaman romper las relaciones diplomáticas con el Estado sionista y la coordinación entre ellos (Egipto, Jordania, Marruecos y los países del Golfo).
  • Organizar ayuda humanitaria para el pueblo de Palestina.
  • Desarrollar un sitio de web internacional por el boicot a la entidad sionista, en lengua árabe e inglesa, que presente y relacione a los comités y organizaciones de todo el mundo que trabajan por el boicot.
  • Organizar una campaña internacional por el boicot a Israel; promover movimientos que trabajen a favor del boicot y ponerlos en contacto (boicot comercial, académico, cultural, etc.) y organizar una manifestación en apoyo de los derechos del pueblo palestino para el mes de septiembre de cada año.

3- El Líbano

  • Considerar a las fuerzas que participan con las de la ONU en el Líbano como fuerzas de ocupación y apoyar a los movimientos populares de los respectivos países que exigen la retirada de dichas tropas.
  • Denunciar y aislar a las fuerzas libanesas aliadas de EEUU e Israel, así como el papel de los regímenes árabes que las apoyan.
  • Prepararse conjuntamente para reforzar movimientos populares más amplios en el caso de que se produzca un nuevo ataque sionista contra el Líbano con el propósito de destruir a la resistencia.
  • Apoyar a la resistencia libanesa contra el proyecto estadounidense-sionista.
  • Organizar una manifestación en contra de la agresión al Líbano para el mes de julio de cada año.

II. Oponerse a las amenazas de guerra bajo el pretexto de la energía nuclear (Irán – Corea del Norte)

  • Unificar posturas en contra de un posible ataque de EEUU a Irán y organizar campañas contra la actual escalada de amenazas y el asedio a dicho país. En el caso de una intervención militar de EEUU contra Irán, organizar manifestaciones internacionales en contra de la agresión.
  • Exigir el desarme nuclear de Israel.
  • Apoyar el derecho de los pueblos a poseer su propia tecnología nuclear para usos pacíficos.
  • Denunciar la duplicidad de criterios en el trato de la cuestión nuclear (Israel por un lado, e Irán y Corea del Norte por el otro).

III. Construir puentes entre la izquierda y los movimientos islámicos que se oponen al imperialismo y a la globalización

  • Ampliar y profundizar la colaboración entre los movimientos de resistencia islámicos y los grupos activistas de izquierdas en la región árabe y en todo el mundo (estudiando las diferentes experiencias y el intercambio de información en el Líbano, Egipto, Europa, etc.).
  • Oponernos mediática y políticamente a toda forma de discriminación racial en contra de las minorías árabes y musulmanas en occidente y vincular este tipo de ataque con la agenda imperialista.
  • Vincular la lucha contra el colonialismo y el racismo, por una parte, con la lucha contra la globalización capitalista y el neoliberalismo, por otra. (Rechazar el concepto de choque de civilizaciones o de religiones o de conflicto entre laicidad y fundamentalismo, etc.)
  • Vincular los movimientos en auge de la izquierda en América Latina con los movimientos contra la guerra, por un lado, con los movimientos de resistencia y las fuerzas nacionalistas de la región árabe, por otro.
  • Hacer un llamamiento a la celebración de una conferencia que una a las fuerzas de la izquierda árabe y los movimientos de resistencia islámicos en la región árabe a fin de coordinar esfuerzos en sus luchas nacionales y democráticas.

IV. En cuanto a la manera de superar las divergencias en el seno de los movimientos de resistencia

  • Coordinación de esfuerzos para evitar que la resistencia iraquí derive en una guerra civil sectaria y denuncia de los intentos de la ocupación estadounidense y de los regímenes árabes de alimentar los conflictos sectarios.
  • Apoyar la unidad nacional en el Líbano, Palestina e Irak sin descuidar los principios básicos de la resistencia (no permitir la utilización del eslogan de unidad nacional para dejar pasar los planes estadounidenses y sionistas).
  • Fortalecer la unidad de la resistencia (sunitas de Hamas y chiítas de Hezbolá contra un proyecto imperialista común) y organizar actividades en todo el mundo para reforzar dicha unidad. Además de la convocatoria conjunta de una conferencia para hacer frente a la fragmentación sectaria.

V. Construcción de una alianza internacional de los movimientos de resistencia

  • Desarrollo de estrategias de coordinación permanente, y no sólo a través de las conferencias anuales, entre los movimientos contra la guerra y los movimientos de resistencia en la región árabe y en América Latina.
  • Establecimiento de una red para el intercambio de experiencias y de información y para la coordinación de iniciativas.
  • Acordar fechas para jornadas de protesta internacional, como la del 15 de febrero de 2003.

VI. Apoyar las luchas democráticas de los pueblos árabes

  • Apoyar la lucha contra las leyes de excepción que restringen las libertades con el pretexto de la lucha contra el terrorismo, denunciando su naturaleza racista y despótica, así como la estrecha relación que mantienen con el despotismo de los regímenes internacionales y con su “lucha por la democracia” en el mundo árabe (Guantánamo, Abu Ghraib, cárceles egipcias y sauditas, etc.) y con los centros de detención clandestinos en Europa y de delegación de la tortura.
  • Poner en contacto a los cada vez más numerosos movimientos sociales (de trabajadores y profesionales) en la región árabe con sus agrupaciones homólogas en las diferentes partes del mundo y crear mecanismos de solidaridad y lucha conjunta.
  • Denunciar a los regímenes árabes dictatoriales y organizar ocupaciones y manifestaciones contra los símbolos visibles de los regímenes despóticos.
  • Fortalecer la solidaridad internacional con los movimientos democráticos en contra de las dictaduras en la región árabe (organización de manifestaciones en contra de los tribunales militares, las detenciones, la tortura); denunciar a los regímenes opresores y la complicidad de EEUU y Europa; así como organizar una campaña internacional contra el enjuiciamiento de civiles en tribunales militares en Egipto.

El Comité Organizador de la Conferencia del Cairo invita a todos los grupos, personalidades públicas, comités populares y organizaciones de la sociedad civil que luchan contra el imperialismo, el sionismo, la guerra y la globalización en Egipto, en los países árabes y en todo el mundo, al Foro Social del Cairo que se celebrará del 27 al 30 de marzo de 2008.

El Comité Organizador egipcio constituirá un comité coordinador egipcio e internacional para preparar el evento.

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